
El madroño es una arbusto de unos 10 metros de altura. Hojas siempre verdes y perenne. Su nombre científico es Arbustus unedo. Arbusto significa "arbolillo" y unedo "comer solo uno" y cuidado que esto último es cierto. Su fruto es dulce y agradable al paladar aunque nos deja unas pepitas en la boca no tan agradables, pero menos agradable es la "borrachera" que no hace sufrir si nos damos un atracón con sus frutos pues contienen alcohol y fermenta una vez ingeridos.
De este arbusto se aprovecha casi todo. Su corteza se utiliza en medicina natural como diurético. Sus frutos los transformamos en mermeladas y confituras, también se elabora el famoso licor de madroño en Alicante. De su madera por ser dura y flexible se fabrican arcos y mangos para las herramientas. Antiguamente se creaba carbón con su madera y en jardinería se usa con frecuencia como decoración de parques y jardines.
Pero no acaba aquí esa "adoración" por este singular arbolillo, también presta su nombre a pueblos, en Sevilla encontramos la localidad de "El Madroño", En Cáceres tenemos "La Madroñera", En Salamanca "El Madroñal" y en las Palmas de Gran Canarias también "El Madroñal". No hablaremos ya de nombres de fincas, parajes, casas rurales, hoteles y centenares de cosas más diseminadas por toda nuestra geografía.
El Madroño posee una curiosidad más, en él podremos ver al mismo tiempo sus flores y sus frutos.
En Cabeza del Buey podremos encontrar estos arbustos diseminados por nuestras sierras, generalmente en la umbría y es relativamente abundante. Por desgracia aquí no tenemos una gran masa de árboles caducifolios que le dan ese color dorado característico a nuestros paisajes en esta época del año, así que por aquí el otoño es del madroño.