viernes, 7 de noviembre de 2008

El otro Cabeza del Buey

He de reconocer que yo no voy mucho a la iglesia, pero me gusta recorrer andando la parte alta del pueblo buscando rincones olvidados, la zona más antigua de nuestra población. Siempre que paso cerca de nuestra iglesia no puedo dejar de contemplar unas pinturas al fresco que guarda escondidas este templo, aunque muy a la vista del ojo observador.
De pequeño mis amigos y yo nos parábamos al salir de la escuela para hacer cábalas y conjeturas mientras las contemplábamos con admiración. Dábamos rienda suelta a nuestra imaginación y creábamos cientos de historias, muchas de ellas imposibles e inverosímiles. Para ser más exactos, casi todas.
Podíamos contar hasta ocho torres o campanarios y dos torreones de castillo bajo la frase “GLORIOSA CUIDAD DE DIOS”. Claro, conociendo el pueblo como lo conocíamos no podíamos ubicar tantas torres y torreones, de ahí el misterio, ¿Cuándo se produjo la destrucción de sus torres y torreones? ¿En qué batalla o asedio sucedió el desastre? ¿Representaría el dibujo otro Cabeza del Buey olvidado ya en el tiempo? Mientras, con espadas imaginarias y ataviados con las más brillantes armaduras peleábamos para defender nuestro pueblo de tal destrucción y asedio. Los años pasaron y jamás supimos cual sería esa Gloriosa Ciudad allí dibujada. Quizás de igual cual fuera, lo importante es que todavía hoy día podemos contemplarla ya que no podemos recorrerla.
Se encuentran sobre la sacristía de la iglesia parroquial, bajo el alero de tejas, junto a otros adornos que poco a poco se van perdiendo para siempre, sin que ya nadie invente historias imposibles bajo ellas.


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