viernes, 24 de enero de 2014

De los pozos y los cuencos


En las sierras de nuestra población es muy frecuente encontrarse con pozos a ras de suelo, sin brocal. Son manantiales de poca profundidad en la mayoría de los casos, revestidos de piedras de cuarcita, y con el agua (nivel freático) casi a la superficie del propio terreno. 
Estas aguas son denominadas en la localidad como "aguas cárdenas", es decir, aguas de un color blanquecino-azulado con ciertos reflejos irisados y con un sabor fácilmente reconocible, también son conocidas o llamadas comúnmente como "agua basta", muy usadas antaño para lavar la ropa. 
Estas aguas son el resultado del filtrado producido por las roca de la que esta compuesta nuestras sierras, la cuarcita. 
No hace mucho tiempo era frecuente ver en cada uno de estos pozos un cazo o cuenco. Se elaboraba con la corteza de un alcornoque (Quercus suber L.) al que llamábamos "cucharro" o simplemente "corcho". Este corcho es el "nudo" que este árbol crea de manera natural y que aprovechando su forma se confeccionaba ese cazo. Los había de todos los tamaños y formas, con más o menos copa, siempre en función del nudo elegido para fabricarlo. Lo usábamos para sacar agua del pozo y ayudarnos a beber. Sencillamente introducimos el corcho en el agua del pozo y directamente bebíamos. El hortelano propietario del pozo ponía este recipiente a disposición de todo aquel que se acercara a saciar su sed. 
Hoy día es raro ver este corcho en los pozos, pues los amantes de lo ajeno suelen hacerlos desaparecer, algo inútil dado que en casa usamos preferentemente el vaso para beber agua. 
A veces he visitado alguna casa donde lo he visto y su nuevo propietario presume de este elemento explicándome el uso que antiguamente se le daba, algo que realmente me saca de mis casillas. Entonces le explico la finalidad que tiene, al día de hoy, y no antiguamente como afirma, y del extravío que causa el llevarse este sencillo elemento de los pozos, ya que para poder beber sin él es necesario ponerse de rodilla e introducir la cabeza o la mano en el propio pozo, contando con que lleguemos al preciado líquido.
Desde aquí hago un llamamiento para que no acostumbren a llevarse el corcho de los pozos, es muy fácil hacer uno decorativo para nuestras viviendas si así se desea, solo es preciso un trozo de corcho, cocerlo y una navaja.



miércoles, 22 de enero de 2014

Culebra bastarda

La culebra bastarda o de Montpellier (Malpolon Monspessulanus) es uno de los reptiles que más nos pueden impresionar de cuantos se pueden ver por los campos de nuestra región. Supera con facilidad los dos metros de longitud. En muy activa y agresiva. Si nos acercamos a ella se yergue sobre sí y emite un silbido intimidatorio, suficientemente escalofriante como para hacernos retroceder sin vacilar. Estrategia que aprovecha muy bien para desaparecer entre la maleza o bajo algún montón de piedras.
Esta culebra posee un veneno que usa para capturar a sus presas. Este veneno no afecta al hombre ya que los colmillo los tiene demasiado atrás en su boca, aunque se ha dado algún caso de envenenamiento leve en lo humanos causados por los ejemplares de mayor tamaño por la gran amplitud de su boca. Nunca es mortal este veneno
La cópula viene dándose en los meses de abril o mayo y pone sus huevos en junio o principio de julio.
Se alimenta de pequeños mamíferos del tamaño de un gazapo, lagartos, roedores, aves, invertebrados y de otros ofidio, incluidos los jóvenes de su misma especie.
Está protegida por la ley y en contra de lo que la población cree es conveniente no matarlas ya que nos ayuda a mantener a raya a los topo y roedores que tanto daño causan en sembrados y huertas.


sábado, 11 de enero de 2014

Carretero

Hoy día es difícil ver un carro por nuestras calles, pero hace solo unos años estas máquinas tirada por animales eran muy frecuentes.
Los había de diferentes "modelos" según el uso que se le diera, tirados por una mula o un burro o tirados por varios de ellos. En nuestro pueblo y alrededores no se utilizaban los que enganchaban bueyes. Estos suelen ser más frecuentes en las provincias del norte de nuestro país.




Si hiciéramos una comparación con las modernas máquinas que hoy nos rodean, un carro de estos podría equivaler en aquellos años a los grandes trailers que circulan por nuestras carreteras. Ambos se dedicaban al transporte de mercancías u otros materiales

Era de gran capacidad y se utilizaba mucho para transportar grandes cantidades de paja, para lo que le agregaban a las costillas del carro unas varas verticales llamadas "estacones" con una red perimetral que rodeaba al carro por completo llamado "baluarte" lo que duplicaba la capacidad de transporte del carro. También era frecuente ver estos carros transportando escombros de obra.
Para vaciar la carga de escombro se realizó en estos carros una adaptación y era quitar las tablas rejeras del suelo y sustituirlas por una gruesa lona de goma abierta al medio que se unían por dos varas que unavez soltada la cuerda que las unía la carga cayera por su propio peso.


Otra importante adaptación tecnológica fue el cambio de las llantas metálicas o de hierro por las ruedas de goma.

Cada vez que veo esta imagen se me viene a la memoria una popular canción que antes se cantaba con cierta frecuencia. Hace años ya que no la escucho, decía algo así:


"...Esta noche ha llovido, mañana hay barro
esta noche ha llovido, mañana hay barro
pobre del carretero que va con carro.
Quítate niña de ese balcón,

Porque si no te quitas ramo de flores
porque si no te quitas ramos de flores
llamaré a la justicia que te aprisione
con las cadenas de mis amores..."




 partes de un carro
                                    

domingo, 5 de enero de 2014

Seta de sangre

En nuestro termino municipal se pueden encontrar multitud de hongos y setas. La búsqueda de setas nos proporcionará inolvidables días de campo, pero no todas se pueden coger. Si no dominamos el mundo de las setas es mejor ir con cuidado ya que algunas de ellas son venenosas e incluso mortales para el hombre. Lo mejor es fotografiarlas y crearnos así un archivo que nos ayudará a conocerlas, identificarlas y aprovecharlas para nuestras recetas culinarias si procede.
Esta que tenemos aquí, Mycena haematopus se localiza en dehesas, tanto de encinas como de alcornoques pero siempre sobre la madera muerta que encontremos por el suelo. Crece en otoño e invierno y es muy abundante. Es fácil de reconocer y no hay confusión con otras. Si le provocamos una herida segregará un látex de color rojo vino. No se recomienda su recolección por no tener ningún valor como ingrediente culinario.


Mycena haematopus

viernes, 3 de enero de 2014

La Jara pringosa

Cistus ladanifer, llamada comúnmente jara pringosa o simplemente jara. 
Este arbusto leñoso es muy abundante en nuestras sierras; tal vez la planta más abundante de cuantas nos rodean. Esta planta, fácilmente reconocible, tiene unas flores muy grandes y blancas, entre 8 y 10 cm. de diámetro. Dentro de ella, en la base de sus pétalos destacan unas manchas purpureas. 
Crece en terrenos ácidos de cuarcitas y granitos. Son unas buenas indicadoras de la pobreza del terreno que colonizan. Los estambres de la flor producen una gran cantidad de polen atrayendo a los insectos para su polinización.  Toda la planta está impregnada en una sustancia pegajosa, el ládano, de ahí que la conozcamos como "pringosa" y su apellido científico, "ladanifer". Para extraer esta goma pegajosa se utilizaba un rebaño de cabras a las que les hacían pasar en repetidas ocasiones por el jaral. Posteriormente cepillaban el pelo de las cabras recolectando así el ládano. 
Su fruto, una cápsula dura leñosa es muy apreciada por los ciervos en el verano. 
Esta planta fue muy usada hasta no hace mucho. Su tronco era utilizado para la realización del picón para los braseros de nuestras viviendas. El ládano se emplea como fijador de esencias en perfumería. En medicina era usada como sedante así como para determinados emplastes y en alimentación para la cocción del pan en las panaderías o tahonas que le añadía su característico olor y sabor. El acervo popular religioso identifica las manchas rojizas de sus hojas como las cinco llagas de Cristo.
En la actualidad está practicamente en desuso y se encuentra protegida por la ley.

Jara pringosa (Cistus ladanifer)