En las sierras de nuestra población es muy frecuente encontrarse con pozos a ras de suelo, sin brocal. Son manantiales de poca profundidad en la mayoría de los casos, revestidos de piedras de cuarcita, y con el agua (nivel freático) casi a la superficie del propio terreno.
Estas aguas son denominadas en la localidad como "aguas cárdenas", es decir, aguas de un color blanquecino-azulado con ciertos reflejos irisados y con un sabor fácilmente reconocible, también son conocidas o llamadas comúnmente como "agua basta", muy usadas antaño para lavar la ropa.
Estas aguas son el resultado del filtrado producido por las roca de la que esta compuesta nuestras sierras, la cuarcita.
No hace mucho tiempo era frecuente ver en cada uno de estos pozos un cazo o cuenco. Se elaboraba con la corteza de un alcornoque (Quercus suber L.) al que llamábamos "cucharro" o simplemente "corcho". Este corcho es el "nudo" que este árbol crea de manera natural y que aprovechando su forma se confeccionaba ese cazo. Los había de todos los tamaños y formas, con más o menos copa, siempre en función del nudo elegido para fabricarlo. Lo usábamos para sacar agua del pozo y ayudarnos a beber. Sencillamente introducimos el corcho en el agua del pozo y directamente bebíamos. El hortelano propietario del pozo ponía este recipiente a disposición de todo aquel que se acercara a saciar su sed.
Hoy día es raro ver este corcho en los pozos, pues los amantes de lo ajeno suelen hacerlos desaparecer, algo inútil dado que en casa usamos preferentemente el vaso para beber agua.
A veces he visitado alguna casa donde lo he visto y su nuevo propietario presume de este elemento explicándome el uso que antiguamente se le daba, algo que realmente me saca de mis casillas. Entonces le explico la finalidad que tiene, al día de hoy, y no antiguamente como afirma, y del extravío que causa el llevarse este sencillo elemento de los pozos, ya que para poder beber sin él es necesario ponerse de rodilla e introducir la cabeza o la mano en el propio pozo, contando con que lleguemos al preciado líquido.
Desde aquí hago un llamamiento para que no acostumbren a llevarse el corcho de los pozos, es muy fácil hacer uno decorativo para nuestras viviendas si así se desea, solo es preciso un trozo de corcho, cocerlo y una navaja.






